El aceite de oliva suave es una opción muy valorada en la gastronomía. Y no es coincidencia: esta variedad resulta cómoda y versátil para cocinar a diario y por eso es la reina de los guisos, las frituras, las salsas o los postres. Ahora bien, existen ciertos mitos en torno al aceite suave. Aclara tus dudas sobre qué es, por qué se llama así y cómo emplearlo en tus recetas.
¿Qué es el aceite de oliva suave?
Lo primero que debes saber es que, cuando hablamos de de aceite de oliva suave, no estamos aludiendo a una categoría de aceite, como el virgen o el virgen extra. Tampoco estamos describiendo una variedad de aceituna. El término “suave” hace referencia, sobre todo, a la intensidad del aceite.
Es decir, lo que hace que un aceite sea suave son sus atributos sensoriales: el sabor, el aroma y la sensación en boca. Así, en la práctica, el término aceite de oliva suave engloba aquellos que presentan un nivel bajo de amargor y picor. Son aceites ligeros, fluidos y que, al degustarlos, apenas dejan calor en la garganta, en contraposición a los aceites intensos. Por eso, el aceite de oliva suave suele ser el preferido para cocinar, ya que aporta grasa y nutrientes sin alterar el sabor original de los alimentos.
¿Diferencia entre aceite de oliva suave y extra virgen?
Esta finura es lo que genera una de las confusiones más habituales: creer que el aceite de oliva suave es de menor calidad. ¡Nada más lejos de la realidad! Es cierto que estos aceites más amables al paladar pueden obtenerse a partir de aceitunas maduras -con menor presencia de polifenoles- o mediante procesos que reducen los compuestos amargos, como el refinado. Pero un aceite suave puede ser perfectamente un virgen extra de la más alta categoría. La afirmación “cuánto más pica, mejor” no siempre es correcta.
Recuerda, “suave” y “virgen extra” no son conceptos opuestos, sino que hablan de cosas distintas. La denominación “virgen extra” indica calidad: aceite obtenido únicamente mediante procedimientos mecánicos, con alta pureza y acidez inferior a 0,8º, según la regulación del Consejo Oleícola Internacional. Por su parte, el término “suave” habla del perfil sensorial. Por tanto, se puede disfrutar de un AOVE suave, aromático y sin picor.
¿Qué tipo de aceite de oliva es el más suave?
Aquí entra en juego la variedad de la aceituna. Algunas aceitunas producen aceites naturalmente dulces y poco amargos. Por ejemplo, la Arbequina (muy popular en Cataluña) es famosa por su aceite suave y frutado, con notas de manzana verde o plátano. Otro ejemplo es la Empeltre (típica de Aragón/Mallorca): produce un aceite de oliva con un retrogusto delicado y ligeramente dulce, con aromas a almendra y manzana madura.
Otras variedades suaves son la Picuda (Andalucía), que da aceites afrutados y aromáticos sin apenas picor, o la Royal (de Jaén), también muy afable al paladar. En cambio, olivas como la Picual o la Cornicabra producen aceites muy intensos (con mucho picante y amargor). Por eso, no las deberías escoger si buscas suavidad.
¿Para qué se usa el aceite de oliva suave?
Una vez que tienes el tuyo, ¿cómo emplearlo? Sus características sensoriales convierten al aceite de oliva suave en una de las opciones más versátiles de la cocina. Gracias a su sabor más neutro, es perfecto para aquellas recetas en las que no quieres destacar la presencia del aceite. Por ejemplo, para elaborar salsas ligeras, saltear verduras o preparar guisos.
Además, este tipo de aceite presenta también una alta estabilidad y rendimiento, permitiendo cocinar alimentos sin quemarse ni dejar residuos perjudiciales. De ahí que sea excelente para técnicas de cocina a alta temperatura. Es el caso de las frituras, sofritos o platos de cuchara.
Por último, el aceite de oliva suave resulta estupendo cuando deseas un toque sutil. Por ejemplo, un chorrito de este aceite suave sobre una ensalada o una crema de verduras realza sabores sin competir. ¿Tostadas para los niños? El aceite suave es apto para los paladares más delicados. Incluso en repostería brilla por sus notas dulces: prueba a sustituir la mantequilla por aceite de oliva suave en tus recetas de bizcochos caseros y verás qué esponjosos salen.
En definitiva, es como una navaja suiza culinaria. Por ello, siempre es útil tener un buen aceite de oliva suave en la despensa con el que cocinar sin miedo a que un exceso de sabor arruine tu plato. Y lo mejor, sin renunciar a los beneficios del aceite de oliva. Para aportar este equilibrio a tus platos, te invitamos a probar el aceite de oliva suave de Coosur, cuidadosamente elaborado para acompañar todo tipo de platos. Y en dos formatos de 1 litro y 5 litros. ¡Descubre su delicadeza mediterránea y consigue ese toque ligero que buscas!
