¿Cómo aprovechar las pieles de las verduras y frutas?

2 febrero, 2026

Seguro que utilizas la pringue sobrante del puchero para hacer croquetas, preparas una tortilla con las patatas que se dejaron los peques o te marcas una súper ensalada con ese filete de pollo que no te comiste en el almuerzo. Pero, ¿sabes aprovechar las pieles de las verduras y las frutas? Si eres de los que aún tiras a la basura las cáscaras y mondaduras, ¡stop! En esos restos humildes que sueles despreciar hay sabor, nutrientes y muchas posibilidades culinarias esperando una segunda oportunidad.

¿Por qué aprovechar las pieles de las verduras y las frutas?

Y es que la cocina de aprovechamiento, la de nuestras abuelas, vuelve con fuerza. No sólo porque ayuda a reducir el desperdicio alimentario, sino porque también permite cocinar mejor, con más conciencia y creatividad. ¿Por qué merece la pena aprovechar las pieles de las verduras y frutas en el día a día?

  • Más nutrientes de los que imaginas. Muchas vitaminas, antioxidantes y compuestos bioactivos de frutas y verduras se concentran justamente en su capa externa. Un ejemplo claro es la patata, cuya piel aporta fibra y polifenoles, o la manzana, rica en quercetina. Tirarlas es, literalmente, tirar salud. ¿Sabías que, según los estudios, la peladura de manzana contiene entre 3 y 5 veces más vitamina C que la pulpa? ¿O que tirar la mondadura de una pera supone reducir su fibra hasta un 34%?
  • Menos desperdicio. En Europa se desperdician más de 59 millones de toneladas de alimentos al año, es decir, unos 132 kilogramos por persona, de acuerdo con Eurostat. Aprovechar las pieles de las verduras y frutas es un gesto pequeño, pero suma. Y mucho.
  • Más sabor y textura. Las pieles aportan matices interesantes. Un caldo con pieles de cebolla o zanahoria tiene más profundidad. Y unas chips de piel de patata bien hechas compiten con cualquier snack industrial, ¿no crees?
  • Ahorro real en la cesta de la compra. Cuando exprimes un ingrediente al máximo, compras mejor y reduces el gasto en alimentación. Además, hay un punto casi lúdico. Convertir lo que iba a la basura en algo rico tiene su gracia.

¿Qué hacer con las pieles de las verduras?

¿Cómo poner estas ventajas en práctica? Aprovechar las pieles de las verduras y frutas es más fácil de lo que parece. En el caso de vegetales y hortalizas, aquí tienes varias ideas para alcanzar el ‘zero waste’:

  • Caldo de verduras casero. El clásico que nunca falla. Guarda en un táper pieles de cebolla, zanahoria, puerro, ajo o apio. Cuando tengas suficiente, cuece con agua, una hoja de laurel y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Resultado: un caldo sabroso, barato y sin aditivos.
  • Batido detox. Si las pasas por una batidora a máxima potencia, puedes aprovechar las pieles de las verduras para preparar en cuestión de minutos un batido nutritivo y saludable.
  • Chips crujientes al horno o freidora de aire. Pieles de patata, boniato o zanahoria bien secas, un poco de aceite, sal y especias son los únicos ingredientes para preparar un snack saludable y sabroso. En este caso, aprovechar las pieles de las verduras incluso se vuelve adictivo.
  • Pestos y salsas verdes. Las pieles de calabacín o berenjena, bien cocinadas, se pueden triturar con frutos secos, queso y aceite para crear salsas sorprendentes. Funcionan genial con pasta o verduras asadas.
  • Salteados y rellenos. Algunas pieles, como las de zanahoria o calabaza, se pueden picar finas y añadir a sofritos, empanadillas o rellenos de verduras. Nadie notará la diferencia, salvo el sabor.
  • Deshidratadas como condimento. Secar pieles de tomate o pimiento y triturarlas da como resultado un polvo intenso, perfecto para aromatizar platos. Un truco sencillo para aprovechar las pieles de las verduras con un toque creativo.
  • Usos en jardinería. Otra opción es dedicarlas al compostaje. Las mondaduras de los vegetales enriquecen la tierra del huerto o jardín.

¿Qué se puede hacer con la cáscara de las frutas?

Aprovechar las pieles de las verduras suele ir de la mano de no desperdiciar tampoco las cáscaras de fruta, que dan mucho juego en la cocina dulce y salada. ¿Qué puedes obtener con estos restos?

  • Ralladuras aromáticas. La piel de limón, naranja o lima es oro puro. Rallada en el momento, transforma un bizcocho, una ensalada o un pescado. Además, puedes secarla, triturarla y guardarla en un bote para hacer un condimento afrutado siempre a mano.
  • Infusiones y aguas saborizadas. Las cáscaras de manzana, pera o cítricos se pueden usar para aromatizar infusiones o agua fría. Refrescante, digestiva, natural y sin azúcar añadido.
  • Confituras y mermeladas. La piel de naranja o mandarina, bien tratada para eliminar el amargor, es la base de dulces tradicionales que nunca pasan de moda, como mermeladas o frutas escarchadas.
  • Deshidratadas como snack. Rodajas de piel de manzana, plátano o mango, horneadas lentamente con una pizca de sal, se convierten en un tentempié saludable. No sustituyen a la fruta fresca, pero cumplen su función.
  • Vinagres y licores aromatizados. Guardar pieles de cítricos en vinagre o alcohol durante unas semanas también te permite crea bases aromáticas ideales para aliños o postres. Un detalle sencillo que potencia cualquier plato.
  • Premios para mascotas. ¿Tienes perros, conejos, hámsteres en casa? Guarda las pieles de la manzana, la pera o el plátano como premio. ¡Les encantará!
  • Usos para el hogar. Las pieles de las frutas, especialmente los cítricos, también sirven como limpiadores o ambientadores mezcladas con otros elementos aromáticos. También puedes hervir la piel de la granada o la remolacha, por ejemplo, para obtener un tinte textil natural, si eres fan de las manualidades. Y si tienes plantas o jardín, estos desperdicios también actúan como abono para la tierra.
  • Aplicaciones cosméticas. Por último, las peladuras de algunas frutas están llenas de vitaminas ideales para el cuidado de la piel. Por ejemplo, la cáscara de aguacate es súper hidratante, el plátano sirve como exfoliante con algo de azúcar y la naranja tienes propiedades antiacné.

Eso sí, tanto en frutas como verduras, es crucial lavar las pieles a fondo para eliminar impurezas y restos de pesticidas antes de usarlas. Además, elige las adecuadas. Esto supone evitar las pieles muy amargas o difíciles de digerir, como las de algunas alcachofas, aunque otras como las de manzana o zanahoria son muy beneficiosas.

Como ves, la cocina de aprovechamiento es sólo cuestión de ingenio y costumbre. El primer día lo descartas, el segundo pruebas y a partir del tercero ya guardas las mondaduras sin darte cuenta. Y así, casi sin querer, aprovechar las pieles de las verduras y frutas se integra en tu forma de cocinar. ¿Quieres seguir explorando ideas prácticas, sostenibles y llenas de sabor? Pásate por el blog de Coosur, donde hallarás inspiración para cocinar mejor, desperdiciar menos y disfrutar más del proceso.

 

 

 

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Coosur

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Septiembre – Diciembre: Recolección temprana, durante el primer tercio de campaña. La oliva se recoge al comenzar la campaña, cuando la aceituna tiene un color muy verdoso. Resulta un aceite muy brillante, con unos olores y sabores pronunciados.
Diciembre – Febrero: Recolección en temporada media, en la segunda mitad de campaña. El fruto del olivo se recoge cuando comienza a oscurecerse sin llegar a estar maduro, dando lugar a un aceite equilibrado de color dorado verdoso.
Septiembre – Diciembre: Recolección en temporada media, en la primera mitad de la campaña. La oliva se recoge en la primera mitad de la campaña, cuando tiene un color verde, resultando un aceite frutado y verdoso.
Menor de 0,35º: La cantidad de ácidos grasos es media por lo que su calidad natural es alta. El aceite proviene de aceitunas sanas. Todo esto hace que sus cualidades permanezcan inalteradas.
Menor de 0,30º: La cantidad de ácidos grasos es baja por lo que su calidad natural es alta. El aceite no ha sufrido oxidación en su elaboración y sus cualidades gustativas permanecerán inalteradas.
Menor de 0,25º: La cantidad de ácidos grasos es muy baja por lo que su calidad natural es muy alta. El aceite no ha sufrido en su elaboración y sus cualidades permanecen inalteradas.
La textura del aceite es fluida, la menor cantidad de carotenos y de clarofila natural nos aporta un aceite fluido al paladar.
La fluidez del aceite es intermedia, con una tonalidad algo más verde que aporta una mayor consistencia al aceite.
El aceite es más consistente en lo que a textura se refiere, su tonalidad verde y el elevado contenido en antioxidantes aportan esta textura.
El aceite es estable: el oxigeno no hará que evolucionen sustancias que pudieran mermar la calidad y los valores nutricionales.
El aceite es muy estable: no evolucionarán sustancias que pudieran mermar la calidad y los valores nutricionales.
El aceite es muy estable: no evolucionarán sustancias que pudieran mermar la calidad y los valores nutricionales.
El aceite tiene resistencia a oxidarse, por lo que no se estropeará facilmente.
El aceite tiene buena resistencia a degradarse, y por tanto conservará mejor sus cualidades y valores nutricionales durante su fecha de consumo.
El aceite tiene muy buena resistencia ante la oxidación, y por tanto conservará mejor sus cualidades y valores nutricionales sin enranciarse, durante toda su vida útil.
Dorado, con tonos verdosos claros.
Dorado verdoso con tonos verdes oscuros.
Verde más oscuro, con tonos dorados.
La sensación olfativa es alta y recuerda a fruta fresca, higuera, tomateras, madera fresca o hierba recién cortada.
La sensación olfativa es alta y recuerda a fruta fresca, manzana, aguacate, tomate y a frutos secos.
La sensación olfativa es muy alta y le recuerda a fruta madura manzana, higos, madera fresca, tomate y a frutos secos.
Equilibrio levemente descompensado hacia el frutado, menos amargo y picante de lo normal.
Perfecto equilibrio entre frutado, amargo y picante.
Equilibrio descompasado hacia una mayor robustez

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Aceite virgen extra Arbequina
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Periodo de cosecha

Septiembre – Diciembre: Recolección temprana, durante el primer tercio de campaña. La oliva se recoge al comenzar la campaña, cuando la aceituna tiene un color muy verdoso. Resulta un aceite muy brillante, con unos olores y sabores pronunciados.
Diciembre – Febrero: Recolección en temporada media, en la segunda mitad de campaña. El fruto del olivo se recoge cuando comienza a oscurecerse sin llegar a estar maduro, dando lugar a un aceite equilibrado de color dorado verdoso.
Septiembre – Diciembre: Recolección en temporada media, en la primera mitad de la campaña. La oliva se recoge en la primera mitad de la campaña, cuando tiene un color verde, resultando un aceite frutado y verdoso.

Acidez libre

Menor de 0,35º: La cantidad de ácidos grasos es media por lo que su calidad natural es alta. El aceite proviene de aceitunas sanas. Todo esto hace que sus cualidades permanezcan inalteradas.
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Menor de 0,25º: La cantidad de ácidos grasos es muy baja por lo que su calidad natural es muy alta. El aceite no ha sufrido en su elaboración y sus cualidades permanecen inalteradas.

Densidad

La textura del aceite es fluida, la menor cantidad de carotenos y de clarofila natural nos aporta un aceite fluido al paladar.
La fluidez del aceite es intermedia, con una tonalidad algo más verde que aporta una mayor consistencia al aceite.
El aceite es más consistente en lo que a textura se refiere, su tonalidad verde y el elevado contenido en antioxidantes aportan esta textura.

Nivel de peróxidos

El aceite es estable: el oxigeno no hará que evolucionen sustancias que pudieran mermar la calidad y los valores nutricionales.
El aceite es muy estable: no evolucionarán sustancias que pudieran mermar la calidad y los valores nutricionales.
El aceite es muy estable: no evolucionarán sustancias que pudieran mermar la calidad y los valores nutricionales.

Capacidad antioxidante

El aceite tiene resistencia a oxidarse, por lo que no se estropeará facilmente.
El aceite tiene buena resistencia a degradarse, y por tanto conservará mejor sus cualidades y valores nutricionales durante su fecha de consumo.
El aceite tiene muy buena resistencia ante la oxidación, y por tanto conservará mejor sus cualidades y valores nutricionales sin enranciarse, durante toda su vida útil.

Frutado

La sensación olfativa es alta y recuerda a fruta fresca, higuera, tomateras, madera fresca o hierba recién cortada.
La sensación olfativa es alta y recuerda a fruta fresca, manzana, aguacate, tomate y a frutos secos.
La sensación olfativa es muy alta y le recuerda a fruta madura manzana, higos, madera fresca, tomate y a frutos secos.

Intensidad de color

Dorado, con tonos verdosos claros.
Dorado verdoso con tonos verdes oscuros.
Verde más oscuro, con tonos dorados.

Nivel de equilibrio

Equilibrio levemente descompensado hacia el frutado, menos amargo y picante de lo normal.
Perfecto equilibrio entre frutado, amargo y picante.
Equilibrio descompasado hacia una mayor robustez
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La textura del aceite es fluida, la menor cantidad de carotenos y de clarofila natural nos aporta un aceite fluido al paladar.
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El aceite es más consistente en lo que a textura se refiere, su tonalidad verde y el elevado contenido en antioxidantes aportan esta textura.
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